La ilustración desde el punto de vista kantiano y la teoría sociocrítica de la Escuela de Frankfurt

Escrito originalmente en 1997. Disfruten su lectura.

La ilustración desde el punto de vista kantiano y la teoría sociocrítica de la Escuela de Frankfurt

La Ilustración y la Escuela de Frankfurt, dos corrientes filosóficas tan alejadas en el tiempo cronológico, pero que tienen mucho en común.

Las tesis del Movimiento de la Ilustración, son rescatadas y aplicadas por la Escuela de Franfurt, a la sociedad del siglo XX y la de las postrimetrías del siglo XXI.

Pero, ¿qué es la ilustración?

Originariamente, según Alvaro Orozco Cantillo, fue un movimiento filosófico cultural que tuvo lugar en Europa durante el siglo XVIII, su tesis giraba alrededor de la razón que había obtenido sus máximos triunfos con Crocio, Descartes, Hobbes, Spinoza y Leibniz constituye en el eje de toda reflexión filosófica, no como fuerza única y omnipotente a la manera cartesiana, sino como iluminadora de otra fuerza igualmente importante: la experiencia, ya fuese interna o externa.

Desde el punto de vista filosófico, la Ilustración ve en la concepción newtoniana de la naturaleza el producto más logrado de la razón en contraposición a los sistemas de filosofía tradicional y aún al sistema cartesiano. El fundamento de su filosofía se encuentra en las doctrinas de los pensadores ingleses, a la cabeza de los cuales se sitúan Isaac Newton (1642 – 1727) y John Locke (1632 – 1704), considerado el padre de la ilustración.

Pero para Kant, el padre del Idealismo Trascendental, en base a un ensayo de su autoría, nos da a conocer qué es (para él), el movimiento de la ilustración. Es la salida del hombre de la minoría de edad, de la cual él es el único culpable, a una mayoría de edad. La minoría de edad sucede cuando el hombre no es capaz de utilizar su propio entendimiento, y por lo tanto se convierte en dependiente de otro. En cambio la mayoría de edad, es cuando el hombre se convierte en timonel de su vida, sin dejar que otros piensen por él. Es cuando es capaz de servirse de su propio entendimiento.

Kant afirma que las causas de la minoría de edad son la pereza y la cobardía. La pereza porque para el hombre es más cómodo que piensen por él, que tomen decisiones por él y la cobardía porque consideran peligroso, difícil y les da miedo convertirse en personas autónomas ya que todas sus decisiones son bajo cuenta y riesgo de el mismo. Pero ¿cómo pasar de la minoría de edad, a la mayoría de edad? La respuesta en aparentemente sencilla, el hombre necesita ilustrarse y para esto se requiere la libertad en el sentido completo y total de la palabra para poder hacer uso de la razón íntegramente. De evitar esto, se cometería un crimen contra la naturaleza humana. En este ensayo, Kant también critica fuertemente a la religión y la acusa de cometer este crimen que va en contra de la superación personal.

¿Pero vivimos actualmente en una sociedad Ilustrada?

“ Responderíamos que no, pero sí en una época de ilustración. Falta mucho todavía para que la totalidad de los hombres, en su actual condición, sean capaces o pudieran llegar a serlo, de servirse bien y seguramente del entendimiento propio sin la dirección de un extraño en cuestiones religiosas. Sólo que ahora se les abre el campo para trabajar libremente hacia ese fin, y los obstáculos para una ilustración general o para la salida de su culpable minoría de edad son cada vez menores, cosa de la cual tenemos claros indicios…”.

Y ahora, ¿qué es la Escuela de Frankfurt?

El Instituto de Investigación de la Universidad de Frankfurt , fundado el 3 de febrero de 1923, dio origen a la escuela que hoy conocemos como teoría crítica de la sociedad.

La idea de un instituto par investigación social, de orientación Marxista, fue de Félix J. Weil, nacido en Buenos Aires en 1898, hijo único de un acaudalado comerciante alemán radicado en Argentina. Weil obtuvo su doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Frankfurt y muy pronto mostró su simpatía por la teoría Marxista, a la que quiso apoyar con los dineros de su familia. Fue así como en compañía de Karl Korsch organizó la “ I Semana del Trabajo Marxista “ en 1922, a la que asistieron intelectuales como Georg Lukács, Karl Wittfogel, Friederich Pollock y Julian Gumperz, casi todos miembros del partido comunista.

Se pensó en continuar estas actividades, pero muy pronto se propuso algo mas ambicioso: Fundar un instituto para el estudio del socialismo. Para ello se contaba con el apoyo del padre de Weil, quien quería pasar a la historia como benefactor de la Universidad de Frankfurt; se contaba también con una ciudad de muy numerosa población judía y con numerosos mecenas entre ellos, donde además de las tradiciones burguesas habían logrado la consolidación de la Universidad más liberal de Alemania, en la que las simpatías por el socialismo respaldarían el instituto diseñado. A esto se le sumaban los intereses de la social-democracia en impulsar reformas con profunda orientación social en las Universidades. Tampoco faltaron los intelectuales que dirigieran el instituto: Kurt Gerlach, y luego de morir éste repentinamente en octubre de 1922, Carl Grünberg, un rumano de padres judíos, quien fue llamado de Viena a ocupar, como primer comunista que lo hacía, un cátedra en una universidad alemana.

Desde un primer momento la orientación del instituto fue eminentemente investigativa; hacia 1930, cuando asume su dirección Max Horkheimer, el acento marxista es más dogmático que crítico, lo que cambia con el nuevo director. Ya por esta época pertenecían al instituto varios miembros del partido comunista, como Wittfogel, Borkenau, Gumperz y Korsch. Horkheimer y su amigo íntimo Pollock no eran del partido, pero compartían la orientación de sus colegas. Luego vinieron Leo Löwenthal, Erich Fromm, Kirchheimer, Neumann, Massing, Adorno y Herbert Marcuse. Numerosos intelectuales como Walter Benjamin tuvieron relación con el instituto.

Desde 1932 inició el instituto la publicación de su Revista de Investigación Social, que se convertiría en los años siguientes en la actividad principal de los miembros del instituto y en el órgano de difusión de sus ideas.

No sólo porque gran parte de los integrantes del instituto eran de origen judío, sino sobre todo por su orientación, no pudo ser tolerado por el fascismo. Ya en marzo de 1933, fue clausurado por causa de sus actividades opuestas al régimen. Los miembros del instituto se trasladaron a Ginebra , donde ya existía una especie de seccional, lo mismo que en París. Horkheimer, no sólo un brillante pensador y líder intelectual, sino también hábil administrador, había transferido el capital de la fundación a Holanda y más tarde lo haría a Estados Unidos, a donde desplazó el instituto en 1934, aceptando una invitación de la Universidad de Columbia.

Después de la guerra, ya en 1946, recibe el instituto una invitación de la Ciudad y de la Universidad de Frankfurt para regresar. En 1950 reinicia actividades bajo la dirección de Horkheimer. Entonces se consolida académicamente gracias a la cercanía ideológica o a la participación directa en sus actividades de jóvenes intelectuales, entre los que se destaca sobre todo Jürgen Habermas, quien es reconocido en los años posteriores y hasta nuestros días como el continuador de la teoría crítica de la sociedad, así sus más recientes planteamientos se distancien mucho de sus fundadores. También habría que señalar entre estos continuadores del pensamiento crítico, entre otros, a Alfred Schmidt, Albrecht Wellmer, Oskar Negt, entre otros.

El Hombre Unidimensional, escrito por Marcuse en 1964, es uno de los escritos cumbre de la Escuela de Frankfurt, y a la vez se relaciona con el ensayo escrito por Kant, sobre qué es la ilustración. Su punto de encuentro es propiciar el regreso a la subjetividad y censuran su manipulación y alienación.

La dimensión estética de Kant encuentra eco en el hombre unidimensional en torno a la conformación de una sociedad que dignifique la capacidad de creación y valoración humanas.

Estos filósofos en suma lo que plantean es el regreso al hombre, a su vida y a su mundo.

—-

Bibliografía

Hoyos, Guillermo y Vargas Germán. La Teoría de la Acción Comunicativa como un Nuevo Paradigma de Investigación en Ciencias Sociales: Las Ciencias de la Discusión. Corcas Editores. Santafé de Bogotá, 1997.
Kant, Emmanuel. Respuesta a la Pregunta Qué es la Ilustración?. Frankfurt, 1784.
Marcuse, Herbert. El Hombre Unidimensional. Frankfurt, 1964 .
Orozco, Alvaro. El Saber Filosófico. Ed. Don Bosco. Barranquilla, 1992.

GD Star Rating
a WordPress rating system

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *